Lámparas cada vez mejores
- 10 dic 2015
- 1 Min. de lectura
En 1784 se creo una lámpara que iba enrollaba en el interior de un pequeño tubo que absorbía el aire del exterior y producía una luz mucho más clara. La mecha, protegida por un tubo de cristal, se alimentaba con un depósito de aceite de colza situado en la parte superior.
La lámpara tipo Cárcel, inventada en 1798, funcionaba de un modo distinto. Llevaba un mecanismo de relojería que bombeaba el aceite contenido en un depósito situado bajo la llama; el aceite sobrante volvía al depósito para ser nuevamente bombeado.
El siguiente gran avance llegó con las lámparas de parafina, en la década de 1870. Este tipo de aceite era limpio y barato y producía una llama blanca y brillante; su escasa densidad le permitía llegar hasta la llama por la acción natural de la capilaridad.











Comentarios